Este poema —publicado en el último número de Nostracampus— es un homenaje a un rincón escondido del Parque Grande que hoy se ha perdido, pues ese viejo quiosco de la foto ha dejado de existir, ese viejo quiosco herrumbroso, pero todavía refulgente, brindó a este vate calmosas tardes y vibrantes mañanas cargadas de inspiradoras notas.
¡No! Me resigno a que desaparezca, me revelo contra el hado que ha querido borrar para siempre un lugar de sensaciones y confluencias vitales, de experiencias irrepetibles, y así, tañendo la apolínea lira en comandita con los dioses dejo plasmado mi último canto a ese lugar especial.
Atendiendo a los aspectos formales —de interés para un mejor entendimiento del neodarismo— el poema se compone de una combinación de versos tridecasilabos con otros eneasílabos que han sido cincelados en periodos prosódicos de 5+4+4 y 5+4. Sus rimas son consonantes pero algunos versos han quedado libres para dotarlo de mayor soltura.
Vaguedades crepusculares
En los paseos oscurados de la tarde
cuando las luces policroman a las linfas
en los estanques marmolados,
cuando los cínifes armados con alarde
vuelan febriles sobre glaucos estancados,
y los arbustos de azaleas se adormecen
ante brumosos decorados oniristas,
allí, errabundos y hartos númenes sombríos
sus viejas cuerdas estremecen
contra ventiscas que pincelan cuadros fríos.
Bailan los pinos y cipreses
rasgando el aire con sus coros verdinegros,
lapídeos bancos inmutables palidean,
y los murciélagos corteses
entre chillidos piruetean.
Allí, un pequeño quiosco, abrigo de profetas
—de esos espíritus dañados por el sino—,
muestra su púlpito invocante de la vida,
muestra enigmáticas figuras y siluetas,
vela el salvífico designio de un suicida.
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martes, 12 de junio de 2012
martes, 10 de abril de 2012
Tiempo de gozo
Este poema es una salutación a la primavera, una discreta pieza que canta y ensalza las beldades, fragancias y colores de esta estación que nos visita.
Publicado en el número de abril del boletín Nostracampus.
Tiempo de gozo
En sutiles sonatinas encalmadas
entran suaves
y adoradas
las esencias de la nueva y colorante primavera.
Silba Invierno, se despide con tendencia
sostenida,
la prudencia
nacarada de Harmonía dulcemente lo cobija.
De los grávidos torrentes murmullantes
—como heraldos
desbordantes—
surgen plétoras de ritmos que embebecen los sentidos.
Y las híades fulgosas
van regando,
—prodigosas—
los estambres hibernados por lo fríos de alabastro.
En los prados y los valles
rayos tibios
a los talles
escondidos los reciben, los saludan y los sirven.
Y a los ojos imperiales del Amor
se descubren
con fragor
los nacientes alborozos de inspirados tremulosos.
Publicado en el número de abril del boletín Nostracampus.
Tiempo de gozo
En sutiles sonatinas encalmadas
entran suaves
y adoradas
las esencias de la nueva y colorante primavera.
Silba Invierno, se despide con tendencia
sostenida,
la prudencia
nacarada de Harmonía dulcemente lo cobija.
De los grávidos torrentes murmullantes
—como heraldos
desbordantes—
surgen plétoras de ritmos que embebecen los sentidos.
Y las híades fulgosas
van regando,
—prodigosas—
los estambres hibernados por lo fríos de alabastro.
En los prados y los valles
rayos tibios
a los talles
escondidos los reciben, los saludan y los sirven.
Y a los ojos imperiales del Amor
se descubren
con fragor
los nacientes alborozos de inspirados tremulosos.
jueves, 8 de marzo de 2012
Prólogo de igualdad
En este día de la Mujer Trabajadora, aunque más acertado resulta decir Día de la Mujer, pues trabajadoras son todas, independientemente de que su trabajo esté o no remunerado, y me refiero aquí a las sufridas amas de casa. Pues en este día, como decía, he escrito un nuevo poema dedicado a todas esas mujeres que con su esfuerzo y labor poco a poco van estrechando los espacios de la desigualdad entre sexos.
El poema aparece en el ejemplar de marzo del boletín de Nostracampus.
Prólogo de igualdad.
A ti que marcas el reloj de la vida
y empujas a este mundo que se suicida
en el odio, desafuero y abrupción.
A ti que sufres en levantes lejanos
donde la amarga celda sella tus manos
a un trabajo que reprime tu inclusión.
Hoy nuestras musas son celosas obreras,
y nuestras hadas mágicas ingenieras
que levantan autopistas de igualdad.
Gallardas plumas bien blanden con valía
las injusticias combaten con porfía
bajo el nombre de una digna sociedad.
Que en esta causa nunca nublen de hastío
miradas profundas que miran con brío
a vidriados firmamentos que partir;
y caigan sobre las ciegas diferencias
declamaciones de esplendentes sentencias
prologando paridades por venir.
sábado, 25 de febrero de 2012
Ángel Guinda en la Revista Nostracampus
Desde Per-Vertiendo Palabras, tenemos que daros una buena noticia: nuestros compañeros y compañeras de la revista Nostracampus han entrevistado al poeta, profesor, ensayista, crítico literario, editor y traductor Ángel Guinda. Compartió con nosotros una tarde poética en el marco de Confluencias 2011 este verano y le estamos muy agradecidos de habernos atendido tan amablemente. No os perdáis esta entrevista que saldrá en marzo, y que colgaremos en este mismo blog.Como sabéis, ya lo hemos ido conociendo un poco más en Enero aragonés, mes que dedicamos también a la poesía de Trinidad Ruiz Marcellán, Ignacio Escuín y Almudena Vidorreta.
Vamos a aprovechar la ocasión para contaros más novedades:
Tenemos el gusto de invitaros, a través de Ángel, a la presentación de su nuevo poemario, Caja de lava, que será el jueves 1 de marzo a las 19h en el Palacio de Sástago.
Para que vayáis haciendo boca, en su página web http://www.angelguinda.com/ podéis leer tres poesías que estarán en el nuevo libro. Os dejamos aquí abajo una de ellas, La botella:
Dentro de esta botella cabe el mar.
Dentro de esta botellase tambalea el cielo,
se tambalea el sol de los borrachos
con su verdad a cuestas,
con la marea de sus amarguras.
Dentro de esta botella bailan moscas
como bombardeados helicópteros,
pasean cucarachas con paraguas.
Dentro de esta botella llueve ausencia.
Su pared giratoria desfigura mis rostros,
comba mis frentes, abre mis pupilas:
hay tormentas de hachazos en su magma.
Dentro de esta botella está el vacío
del que me lleno cuando bebo y bebo.
Abandonada para el reciclaje,
yo soy esta botella.
(de Caja de lava)
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